PALABRAS A MIS LECTORES

YO SOY ASTARTÉ. Y AUNQUE NO HE LLEGADO DE LOS ALTARES CONSTRUIDOS A SU DIOSA POR LOS FENICIOS, LO MISMO ESTOY ENTRE VOSOTROS, EN FORMA DIGITAL, ABRIÉNDOME PASO EN LAS ESQUINAS DEL CYBER-ESPACIO, CON LA FIRME CONVICCIÓN DE PODEROS OFRECER ESTA CASA LLENA DE LUZ PROPIA... PARA VOSOTROS, QUERIDAS Y QUERIDOS LECTORES.

... ES QUE ALGÚN PAJARILLO ME HA CONTADO QUE EN ESTE IR Y VENIR POR EL UNIVERSO INFINITO ENTRAMOS Y SALIMOS (SIN DARNOS CUENTA DE ELLO) POR LOS POROS DE LAS SENSACIONES. PEDIRÍA ENTONCES, SIN DUDAS, QUE LA SATISFACCIÓN DE GOZAR LO QUE SENTIMOS NO NOS ABANDONE NUNCA Y NOS LLEVE DE LA MANO POR EL TRILLO INMENSO DEL PENSAMIENTO MÁS SENSUAL, HASTA TOCAR UNA ESTRELLA: LA NUESTRA.


OS ESPERO, PUES, CON ESTA LINTERNA QUE AHORA VEIS ENTRE MIS MANOS, PARA JUNTOS ILUMINARNOS LA ENTRADA A ESTA HUMILDE MORADA TOTALMENTE HUMANA. OS OFREZCO, MIENTRAS CAMINAMOS, UNA TAZA DE CAFÉ Y UN RAMITO DE HIERBA BUENA... TODO ESTO PARA HACER EL CAMINO MÁS LIVIANO Y LA ENTRADA PLENAMENTE TRIUNFAL.

UN ABRAZO Y... ¡ÁNIMO, CAMPEONES!... QUE SE ENFRÍA EL CAFÉ...

domingo, 16 de febrero de 2014

Plegaria al sol en días oscuros.




Por Astarté.
León, España.

Sol, vamos a ver... Que no es que te escondes, ni mucho menos. No. Estás siempre en ese sitio que es sólo tuyo. Igual nos sucede a nosotros, impertinentes terrícolas que  permanecemos en la minúscula parcela de barro que nos sirve de sostén. Sucede, sin embargo, que la ley de ser ubicuos no nos entra por los párpados (no entendemos casi nada...). Y por eso, apostamos un reino lleno de estrellas por verte lamernos la piel. Y cuando no te vemos aquí, comiendo migas en la palma de nuestra mano, maldecimos el entero universo sin saber (la ignorancia nos invade el alma) que Tú, astro-rey de los mortales terrestres, amaneces cada mañana sólo para amarnos y que los días oscuros son estos en los que te has quitado la chaqueta para reposar un poco. Porque tienes sueño. O, quizás, porque te has ido de paseo por ahí, sin rumbo fijo... Quién sabe.

Y bien, permítenos entonces darte gracias por ser y por estar, aunque a veces no te veamos. Ayúdanos a realizar una fotosíntesis humana que nos permita mejorar el planeta. Danos la energía suficiente para exterminar la corrupción, la envidia y las guerras. Tráenos los colores necesarios para construir canteros de flores en los vertederos urbanos y para disfrutar del vaivén del viento al mecer la verde hierba en las praderas. Enséñanos a jugar con las partículas del arco-iris. Otórganos la sabiduría y la claridad mental para poner fin a la imbecilidad que nos consume detrás de los escaparates y de la publicidad. Haznos reír con tu carisma milenario. No te enfades ante la ferocidad de los dueños del mundo; esos que, desde cúpulas de vidrio, gobiernan nuestras humildes chozas por creerse dioses entre dioses... En fin, ayúdanos a creer en ti, como hicieron nuestros antepasados. Llénanos de la alegría de vivir y danos la luz. Amén.