PALABRAS A MIS LECTORES

YO SOY ASTARTÉ. Y AUNQUE NO HE LLEGADO DE LOS ALTARES CONSTRUIDOS A SU DIOSA POR LOS FENICIOS, LO MISMO ESTOY ENTRE VOSOTROS, EN FORMA DIGITAL, ABRIÉNDOME PASO EN LAS ESQUINAS DEL CYBER-ESPACIO, CON LA FIRME CONVICCIÓN DE PODEROS OFRECER ESTA CASA LLENA DE LUZ PROPIA... PARA VOSOTROS, QUERIDAS Y QUERIDOS LECTORES.

... ES QUE ALGÚN PAJARILLO ME HA CONTADO QUE EN ESTE IR Y VENIR POR EL UNIVERSO INFINITO ENTRAMOS Y SALIMOS (SIN DARNOS CUENTA DE ELLO) POR LOS POROS DE LAS SENSACIONES. PEDIRÍA ENTONCES, SIN DUDAS, QUE LA SATISFACCIÓN DE GOZAR LO QUE SENTIMOS NO NOS ABANDONE NUNCA Y NOS LLEVE DE LA MANO POR EL TRILLO INMENSO DEL PENSAMIENTO MÁS SENSUAL, HASTA TOCAR UNA ESTRELLA: LA NUESTRA.


OS ESPERO, PUES, CON ESTA LINTERNA QUE AHORA VEIS ENTRE MIS MANOS, PARA JUNTOS ILUMINARNOS LA ENTRADA A ESTA HUMILDE MORADA TOTALMENTE HUMANA. OS OFREZCO, MIENTRAS CAMINAMOS, UNA TAZA DE CAFÉ Y UN RAMITO DE HIERBA BUENA... TODO ESTO PARA HACER EL CAMINO MÁS LIVIANO Y LA ENTRADA PLENAMENTE TRIUNFAL.

UN ABRAZO Y... ¡ÁNIMO, CAMPEONES!... QUE SE ENFRÍA EL CAFÉ...

miércoles, 29 de julio de 2015

Memorias musicales y sueños prohibidos.



Por Astarté.
León, España.

 Espero por mi bien que esto no se interprete como un dato biográfico. De adolescente escuchaba a este dúo y me parecía viajar en una alfombra de esas persas. Regularmente este pedazo de damasco me transportaba a un salón anegado de luces multicolores donde se bailaba sin parar. Es probable que estas luces eran aquéllas que llevaba yo encerradas en el pecho y en la mente para descubrir el misterio de otro mundo. El misterio de ... Un mundo raro que, por aquel entonces, estaba prohibido en mi isla. Se decía que toda esta gente de afuera era una banda de hippies de pelo largo, casi siempre homosexuales que usaban drogas e inflaban la ideología de los demonios del capitalismo. Eso se decía en mi isla cuando los de mi generación, es decir, "los de adentro", delirábamos con Daril Hall y John Oates (¡Como si cualquier ideología no fuese obra de ángeles caídos por algún barranco político!). Pues, ¡nada!... Al parecer, estamos llegando al final de un itinerario de sueños prohibidos. Al fin y al cabo, también las alfombras voladoras tienen su estación y llegan hasta donde pueden llegar. Y ahora, por favor, silencio. Quiero escucharles una vez más.