PALABRAS A MIS LECTORES

YO SOY ASTARTÉ. Y AUNQUE NO HE LLEGADO DE LOS ALTARES CONSTRUIDOS A SU DIOSA POR LOS FENICIOS, LO MISMO ESTOY ENTRE VOSOTROS, EN FORMA DIGITAL, ABRIÉNDOME PASO EN LAS ESQUINAS DEL CYBER-ESPACIO, CON LA FIRME CONVICCIÓN DE PODEROS OFRECER ESTA CASA LLENA DE LUZ PROPIA... PARA VOSOTROS, QUERIDAS Y QUERIDOS LECTORES.

... ES QUE ALGÚN PAJARILLO ME HA CONTADO QUE EN ESTE IR Y VENIR POR EL UNIVERSO INFINITO ENTRAMOS Y SALIMOS (SIN DARNOS CUENTA DE ELLO) POR LOS POROS DE LAS SENSACIONES. PEDIRÍA ENTONCES, SIN DUDAS, QUE LA SATISFACCIÓN DE GOZAR LO QUE SENTIMOS NO NOS ABANDONE NUNCA Y NOS LLEVE DE LA MANO POR EL TRILLO INMENSO DEL PENSAMIENTO MÁS SENSUAL, HASTA TOCAR UNA ESTRELLA: LA NUESTRA.


OS ESPERO, PUES, CON ESTA LINTERNA QUE AHORA VEIS ENTRE MIS MANOS, PARA JUNTOS ILUMINARNOS LA ENTRADA A ESTA HUMILDE MORADA TOTALMENTE HUMANA. OS OFREZCO, MIENTRAS CAMINAMOS, UNA TAZA DE CAFÉ Y UN RAMITO DE HIERBA BUENA... TODO ESTO PARA HACER EL CAMINO MÁS LIVIANO Y LA ENTRADA PLENAMENTE TRIUNFAL.

UN ABRAZO Y... ¡ÁNIMO, CAMPEONES!... QUE SE ENFRÍA EL CAFÉ...

jueves, 29 de octubre de 2015

LOS DÍAS DE VENUS EN LA TIERRA: El gato.

LOS DÍAS DE VENUS EN LA TIERRA: El gato.: Por Astarté. León, España. Al gato no le dio tiempo de trepar el muro y se escondió bajo el mueble del vetusto comedor. Y la mu...

El gato.



Por Astarté.
León, España.

Al gato no le dio tiempo de trepar el muro y se escondió bajo el mueble del vetusto comedor. Y la mujer, agobiada por la lluvia exterior y el tiempo, no supo que el animal estaba allí. Así, sin más ni más, cerró la casa y se marchó.
A cal y canto.
La casa.
La cerró y se marchó. 
Y el gato quedó encerrado, si bien no por mucho tiempo. Fue fácil para el felino superar el problema de cómo abrir la manilla de la puerta, que era de roseta antigua. Una manilla fabricada en latón, histórica, insuperablemente bella. Maniobrable para el astuto gato, el cual, desde su infancia, había aprendido la habilidad de abrir puertas de armarios, vitrinas, despensas... con la magia del perfecto manipulador y el arte del buen truhan.
Y bien, qué decir de lo que pueda pasar por la cabeza de un gato:
Abrió la puerta.
Salió al portal de la casa.
Observó la extraña apariencia de la comunidad urbana.
Bostezó.
Y con la misma habilidad demostrada en su afán de escapar de su previo encierro, cerró la puerta de nuevo, esta vez para quedarse dentro. Por supuesto, había conquistado el espacio en un reino de posibilidades para una cómoda existencia. Veía manillas por doquier; por ejemplo, en la nevera, como también en la alacena que almacenaba alimentos en la cocina. Y tenía manilla la puerta del cuarto de baño, donde descubrió agua limpia y pura. En el inodoro. Agua para beber. Y luego, en la habitación, un armario (también con manilla) repleto de cajones con sábanas limpias. Comodísimos cajones para dormir. Y es que, en realidad, estaba cansado de deambular por los techos y los contenedores de basura. Ya tenía una edad avanzada para un gato arrabalero y merecía una justa jubilación. Y bueno, con respecto a la dueña de la casa... ¡Bah!, el inteligente animal sabía que una mujer solitaria, caída en años, agobiada por la lluvia exterior y el tiempo era presa fácil de engatusar. En resumen, que sacando cuentas, iba todo favorable para cambiar de vida.
No contó, sin embargo, con aquella fotografía.
La fotografía de un hombre encima de la cómoda.
Una fotografía delante de un espejo.
Había flores frescas acompañando el reflejo de la imagen sombría.
Y un profundo maullido, de esos espeluznantes, rompió la paradisíaca organización de su prometedor futuro doméstico.
¡Ah, gatos!...Como si no supieran descubrir las coordenadas para entrar y salir. Como si no supieran colarse por el ojo de la aguja del tiempo y el espacio, descifrando las claves del sueño, míticos espíritus. Indoblegables. 
¡Ah, gatos!, ¡como si no supieran de esas cosas!...
Y éste, como el resto de sus congéneres, sabía que la combinación de fotos de difuntos, flores frescas y espejos era algo así como una manilla mágica, la clave para realizar un viaje arcano. La entrada a un salón donde danzan espectros y los gatos son guardianes. Sólo que, para semejante misión, ¡por Dios!, él ya estaba viejo y cansado.
Así, volviendo al salón y aplicando nuevamente su habilidad de gato-mataperros, escapó.
Perdiéndose en la matriz urbana.
Siguiendo el perfil rectilíneo de algún tejado del barrio.
Esta vez para siempre.



miércoles, 14 de octubre de 2015

Como una tarde de otoño.

(A las maestras que tuvimos.)



Por Astarté (Rosa Marina González-Quevedo)
León, España.


    Violeta o gris, no lo sé. Creo que más bien gris. Siempre llevaba gafas oscuras. Por eso nadie podía saber a ciencia cierta cómo era su mirada. Y vestía de gris. Eso sí, era bella aún como un día de primavera.
 Al parecer, la posesión de algún ser oscuro la atormentaba. Que la mujer solía darse baños con colonia y cascarilla de huevo para ahuyentar el mal, eso decían las malas lenguas. Pero el mal no se alejaba de su ingravidez humana. El mal lo llevaba muy dentro de sí... En fin, ya sabes que en ocasiones la soledad es peor que el hambre. Nos duele demasiado y nos hace daño. Mucho daño. Y no es que fuera supersticiosa o que se dedicara a prácticas espiritistas o hablara con los difuntos. Es que, simplemente, el mal lo llevaba dentro con la forma del vacío inapelable. Bueno, como todos, sin diferencias. Sólo que a ella la impresión oculta de algún misterio la perseguía sin darle tregua. Y su mirada era gris (o tal vez violeta) como la tarde de un otoño anticipado. Pero nadie podía saberlo a ciencia cierta. Decían también que le gustaba beber una copa de vino antes de irse a la cama. A veces más de una copa, algunos aseguraban. Y que después se acostaba y se ponía boca arriba, bien derecha hasta quedar profundamente dormida. Para irse por ahí, andando por algún sendero onírico repleto de posibilidades para ser feliz. ¡Habladurías!

    Era el panegírico de la melancolía. Eso sí, bella aún como un día de primavera. Una leyenda con libros bajo el brazo. Su figura mitológica vibraba por los corredores. Su silueta ataba lazos entre un sueño y otro. Su voz cantaba cancioncillas infantiles que nos enseñaba con ilusión. Y bebía su copa al borde de la cama hasta que, por fin, una noche marchó. Lo supimos aquella mañana en la que al llegar al aula ya no estaba. Ni estuvo al día siguiente, ni al otro, ni al otro. Emigró igual que un cisne, quién sabe si para hibernar en algún lago frío durante el verano. Y nos quedó su mirada gris (o violeta) enganchada a la percha de nuestra curiosidad. Nos preguntábamos unos a otros por qué una mujer así, ¡tan bella aún!, tenía que marchar a escondidas sin decir adiós. Y es que éramos muy jóvenes y por aquel entonces volábamos con la piel abierta sin sospechar que la vida es una bailarina que danza en el ciclo de las estaciones. O una mujer solitaria que, harta del sol, anticipó el otoño. Con sus gafas oscuras y el gris de su mirada oculto tras el cristal. Como una tarde de esas, cuando el verano no se ha ido del todo y el invierno está demasiado lejos. Eso sí, bella aún. Como una tarde de otoño en un día de primavera.


CUENTO CUENTOS CONTIGO: "COMO UNA TARDE DE OTOÑO" (Autora: ROSA MARINA GON...

Por Astarté.
León, España.

A mis lectores:

Aquí os dejo las páginas virtuales del blog de narrativa "Cuento cuentos contigo":
http://cuentocuentoscontigo.blogspot.com.es/2015/10/como-una-tarde-de-otono-autora-rosa.html?spref=bl

A través de "Los días de Venus en la Tierra", su autora, Rosa Marina- Astarté agradece el empeño, la dedicación y la fuerza que su artífice, Flor Méndez Villagrá, pone en esta actividad de promocionar la obra de autores y de amantes de la literatura y el arte en general.

CUENTO CUENTOS CONTIGO: "COMO UNA TARDE DE OTOÑO" (Autora: ROSA MARINA GON...: ROSA MARINA GONZALEZ QUEVEDO, leyendo el relato en el 5º encuentro de  CUENTO CUENTOS CONTIGO Poema en el que se inspiró ...