PALABRAS A MIS LECTORES

YO SOY ASTARTÉ. Y AUNQUE NO HE LLEGADO DE LOS ALTARES CONSTRUIDOS A SU DIOSA POR LOS FENICIOS, LO MISMO ESTOY ENTRE VOSOTROS, EN FORMA DIGITAL, ABRIÉNDOME PASO EN LAS ESQUINAS DEL CYBER-ESPACIO, CON LA FIRME CONVICCIÓN DE PODEROS OFRECER ESTA CASA LLENA DE LUZ PROPIA... PARA VOSOTROS, QUERIDAS Y QUERIDOS LECTORES.

... ES QUE ALGÚN PAJARILLO ME HA CONTADO QUE EN ESTE IR Y VENIR POR EL UNIVERSO INFINITO ENTRAMOS Y SALIMOS (SIN DARNOS CUENTA DE ELLO) POR LOS POROS DE LAS SENSACIONES. PEDIRÍA ENTONCES, SIN DUDAS, QUE LA SATISFACCIÓN DE GOZAR LO QUE SENTIMOS NO NOS ABANDONE NUNCA Y NOS LLEVE DE LA MANO POR EL TRILLO INMENSO DEL PENSAMIENTO MÁS SENSUAL, HASTA TOCAR UNA ESTRELLA: LA NUESTRA.


OS ESPERO, PUES, CON ESTA LINTERNA QUE AHORA VEIS ENTRE MIS MANOS, PARA JUNTOS ILUMINARNOS LA ENTRADA A ESTA HUMILDE MORADA TOTALMENTE HUMANA. OS OFREZCO, MIENTRAS CAMINAMOS, UNA TAZA DE CAFÉ Y UN RAMITO DE HIERBA BUENA... TODO ESTO PARA HACER EL CAMINO MÁS LIVIANO Y LA ENTRADA PLENAMENTE TRIUNFAL.

UN ABRAZO Y... ¡ÁNIMO, CAMPEONES!... QUE SE ENFRÍA EL CAFÉ...

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Empezamos Diciembre: Nuria Viuda García y Las crónicas de los días que pasan.

Nota de la autora: Narrar lo imperceptible de los días que pasan... Porque los días se suceden unos a otros y no nos damos cuenta de que la sucesión es el único camino del tiempo que viaja "hacia delante", la dimensión de Cronos traducida en crónicas por parte de Nuria Viuda García, prolífica escritora de nuestra ciudad de León. Hoy tengo el placer de dar a conocer a los lectores de "Los días de Venus en la Tierra" el modo sutil en el que nuestra autora percibe lo imperceptible del frío diciembre: el blanco-azul cubriendo el amarillo-rojo de la luz solar en un cuadro cotidiano, la memoria de la niñez bajo los copos de nieve y tanta belleza, que por sus condiciones extremas a veces nos resulta hostil. 
Aquí, sin más, os dejo su artículo Empezamos Diciembre, recientemente publicado en la revista digital La charca literaria.

 (Rosa Marina González-Quevedo)


Paisaje con nieve y caballos, Robert Duncan
(1952, Salt Lake City, Utah, Estados Unidos)



Diciembre

Crónica de los días que pasan 


    En diciembre el mundo juega maliciosamente a tantear los bordes del espacio, buscando un mástil donde asirse, al despertar el alba desnuda de porqués. Desprevenido y cómico bombea el día su extensión-nenúfar.
    Se avecina un sufrido invierno enumerando pasos en la nieve, pasos pequeños, capaces de recorrer cien millas en un intervalo de cinco minutos y regresar al punto de partida, como niños que se alejan pero de los que jamás se pierde la referencia. Puntos negros allá en el horizonte, que se extiende ante los ojos, semejante a una lengua inmensa y blanca que lame el paisaje hasta donde alcanza la mirada, cegándola de luz y plato.
    La nieve posee esa gran capacidad de descifrar al instante los colores y convertirlos en tragedia.
    ¿Acaso no resulta trágica una camiseta azul hecha jirones, un caramelo de menta recién mordisqueado, una gota de sangre, una moneda extraviada; allí esparcidos y condenados a la desaparición; diluyéndose con cada copo en territorio níveo?
    En contraposición no existe nada tan hermoso como observar un alce hundiendo sus cuatro patas al unísono en nieve virgen; puntos negros en procesión concéntrica. Ni nada más tremendo que una tarde de diciembre pidiendo auxilio, sepultada por la inminente oscuridad que la transmuta en noche prematura, engullendo de un modo salvaje su condición de tregua.

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