PALABRAS A MIS LECTORES

YO SOY ASTARTÉ. Y AUNQUE NO HE LLEGADO DE LOS ALTARES CONSTRUIDOS A SU DIOSA POR LOS FENICIOS, LO MISMO ESTOY ENTRE VOSOTROS, EN FORMA DIGITAL, ABRIÉNDOME PASO EN LAS ESQUINAS DEL CYBER-ESPACIO, CON LA FIRME CONVICCIÓN DE PODEROS OFRECER ESTA CASA LLENA DE LUZ PROPIA... PARA VOSOTROS, QUERIDAS Y QUERIDOS LECTORES.

... ES QUE ALGÚN PAJARILLO ME HA CONTADO QUE EN ESTE IR Y VENIR POR EL UNIVERSO INFINITO ENTRAMOS Y SALIMOS (SIN DARNOS CUENTA DE ELLO) POR LOS POROS DE LAS SENSACIONES. PEDIRÍA ENTONCES, SIN DUDAS, QUE LA SATISFACCIÓN DE GOZAR LO QUE SENTIMOS NO NOS ABANDONE NUNCA Y NOS LLEVE DE LA MANO POR EL TRILLO INMENSO DEL PENSAMIENTO MÁS SENSUAL, HASTA TOCAR UNA ESTRELLA: LA NUESTRA.


OS ESPERO, PUES, CON ESTA LINTERNA QUE AHORA VEIS ENTRE MIS MANOS, PARA JUNTOS ILUMINARNOS LA ENTRADA A ESTA HUMILDE MORADA TOTALMENTE HUMANA. OS OFREZCO, MIENTRAS CAMINAMOS, UNA TAZA DE CAFÉ Y UN RAMITO DE HIERBA BUENA... TODO ESTO PARA HACER EL CAMINO MÁS LIVIANO Y LA ENTRADA PLENAMENTE TRIUNFAL.

UN ABRAZO Y... ¡ÁNIMO, CAMPEONES!... QUE SE ENFRÍA EL CAFÉ...

miércoles, 31 de mayo de 2017

Poesía y reflexión: "Lugares comunes", de Marcelo O. Barrientos Tettamanti.

Un comentario de Rosa Marina González-Quevedo (Astarté).
Desde León, España.


A pocos días de haber visto la luz (el 20 de mayo de 2017, en la pasada Feria del Libro de León), Lugares Comunes, de Marcelo Oscar Barrientos Tettamanti, ha volado hacia las estrellas, transmitiendo al universo un mensaje de profunda sensibilidad humana.

Hablar de Marcelo no es sólo decir que es gran poeta y excelente fotógrafo. Esas son dotes que, por supuesto, le acompañan. Pero no bastan. Pues Marcelo es, ante todo, un querido amigo. Y como amigo, lo reconocemos en la sencillez de su vida personal y en sus palabras precisas y espontáneas (como son las palabras que nacen de los sentimientos más profundos).  


Marcelo O. Barrientos Tettamanti, autor del libro.
(Fotografía de Alejandro Nemonio Aller).
Lugares comunes es una compilación de metáforas diluidas en versos, en prosa narrativa e imágenes fotográficas (estas últimas, captadas por la lente del propio autor del texto). Al visitar esta obra, nos adentramos en recovecos del espíritu, esos que representan los caminos de una vida vivida entre ansiedad y mar sereno: el amor y el desamor, el extrañamiento escondido en la memoria del emigrante, el sentido de las cosas cotidianas, la amistad, el sabor de la sensualidad, la frustración que da el miedo a la soledad, los sonidos del mar y la tierra, las obsesiones que a veces nos dominan, los ideales que nos impulsan a continuar hacia adelante... En fin, Lugares comunes es una oda al alma del universo que somos: el universo personal. Y es una fuente de vivencias que nos permite reflexionar y aprender a ser mejores.

Cito las palabras de  Noemí Montañés Fernández (muy querida amiga), escritora del Prólogo de esta obra: 

Marcelo escribe como es, sencillo, generoso y emotivo, regalándonos así una lectura de las que llegan al alma, acompasada por su visión poética, aunque sea en ocasiones dramática del mundo, de sí mismo y sus circunstancias. 

Y con ellas, me uno al sentimiento de cariño y agradecimiento de quienes le conocemos.

¡Muchas gracias, querido Marcelo! 

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Dejo a los lectores de Los días de Venus en la Tierra este precioso poema, extraído de Lugares comunes:



Busco un lugar

Busco un lugar que sea mío, un espacio donde poder ser yo, dejar todas las poses que aprendí para pasar sin ser visto ni oído (aún me importan los juicios ajenos; a fin de cuentas, son el espejo en el que nos miramos los débiles). Busco un espacio donde soltar esta lágrima que ahoga mi voz, puesta como una piedra en mi garganta; allí me diré una vez más que he de cambiar, me mentiré otra vez y flotaré de nuevo en las aguas de un desahogo solitario.

Mañana saldré de mi escondrijo, que no es más que mi almohada y mi posición fetal; volveré a las máscaras que manejo desde hace tanto y caminaré en círculo pata volver a llorar, siempre de noche, en mi lugar.




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